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Meditación para liberarte del estrés

Una de las formas que más me gustan de liberar el estrés es la meditación.

Con nuestro estilo de vida moderno que muchos llevamos no es una sorpresa que a menudo nos estresemos. Encontrarse en medio de un atasco, centros comerciales hasta arriba de gente, esperar en colas que parecen no acabar nunca o llamadas a movistar o Vodafone que no llegan a ninguna parte… Todas estas cosas atribuyen a la acumulación del estrés y todo estrés debe ser liberado.

La forma de meditación que suelo practicar es muy simple, más de lo que podáis imaginar. Vaya que no hace falta ir al Himalaya a buscar un templo budista para que nos ayuden, aunque si soy sincera, es algo que me encantaría ver por mí misma.

Lo único que tenéis que hacer es sentaros en silencio y concentraros en vuestra respiración.

En su forma más simple, la meditación puede describirse como la concentración de nuestra mente en algo, cualquier cosa. Cuando medito llevo toda mi atención a mi respiración y no me permito pensar en nada más (sé lo difícil que puede ser, mi mente es de estas que no se calla ni un segundo pero todo es practicar).

Me he dado cuenta que cuando me centro en mi forma de respirar me resulta mucho más fácil acallar la mente y relajarme. Es una forma magnífica de traer un poco de tranquilidad a nuestras ajetreadas vidas.

Además, la meditación puede ayudar a mejorar nuestra salud en general (muchos problemas de salud originan a través del estrés, como la hipertensión que puede dispararse en situaciones estresantes).

¿Muy ocupado para meditar?

La verdad es que meditar hará que te sientas más libre ya que tu mente estará más tranquila y centrada, lo que te puede ayudar a tener un día más productivo.

Una simple meditación de diez a quince minutos puede ayudarte a superar tu estrés y a encontrar tu paz interior.

La meditación también puede ayudarnos a entender nuestra propia mente, permitiéndonos transformar nuestros pensamientos de negativos a positivos, de preocupado a calmado, de infeliz a feliz. Una fortaleza clave de la meditación es que te permitirá superar los monólogos negativos en la mente y alentar el pensamiento constructivo.

¿A qué me refiero con esto?

Tenemos que recordar que nosotros somos nuestros peores críticos pero la verdad es que esa vocecilla que tenemos en nuestra cabeza no es nuestra. Esa voz que nos dice que x va a salir mal, que no somos lo suficiente…en general, que nos provoca ansiedad y miedo, en realidad es una voz que alguien externo a nosotros nos ha implantado en la cabeza.

Esa voz no proviene de ti, proviene de alguien de tu entorno que ha plantado esas inseguridades en tu mente porque esa persona tiene una mentalidad cerrada, tiene los ojos cerrados a las posibilidades de creer que puedes hacer algo.

Con la meditación podemos aprender a acallar esa vocecita tan molesta y podremos clasificar nuestros pensamientos y cambiarlos con mayor facilidad.

Técnicas simples de respiración para meditar

Esta técnica de meditación te puede ayudar a limpiar tu mente de todos los pensamientos que tengas, aunque yo me centro más en eliminar los pensamientos negativos o de cambiarlos por pensamientos más positivos.

Lo que tienes que hacer es centrarte por completo en tu respiración e intentar no pensar en nada más, relajando tu mente y cuerpo.

No nos engañemos, el no pensar en nada parece imposible, sobre todo si sois como yo que pienso en una cosa y acabo pensando en 20 otras.

Cuando veo que me cuesta mucho concentrarme lo que hago es contar las inhalaciones y exhalaciones, esto me ayuda a centrar mi atención en la respiración a la vez que mantengo mi mente ocupada (esto también lo hago a veces cuando me cuesta dormir, pero eso es otro tema).

La primera fase de la meditación siempre es librarse de toda distracción, así que recomiendo que pongamos nuestros móviles en silencio. No queremos que de repente a alguien le de por mandarnos un mensaje y el móvil no pare de pitar.

Ahora, prueba este ejercicio:

Encuentra un sitio tranquilo en el que nada ni nadie te pueda distraer.

-Puedes sentarte en una silla, en el suelo o incluso tumbarte en la cama, la cosa es estar cómodo mientras mantenemos la espalda recta.

-Ahora debes quedarte lo más callado y quieto posible (lo ideal es no movernos nada) . Tu cuerpo debería estar relajado y cómodo.

-Cierra los ojos parcialmente para mantener al cerebro despierto y no quedarnos dormidos (creedme, me ha pasado)

-Centra toda tu atención en tu respiración.

Respira de forma natural, no necesitas hacer ningún cambio, simplemente respira como lo harías normalmente y céntrate en eso.

-Observa como el aire entra y sale de tu cuerpo. ¿Inhalas por la boca y exhalas por la nariz?¿o al revés? Puede que incluso ninguno de los dos.

Nota como el pecho y el estómago suben mientras inhalas.

Simplemente, quédate quieto y observa tu respiración. Si tu mente se va a otro lado, no te preocupes y vuelve a concentrarte en como respiras.

Recuerda el pequeño truco de contar las respiraciones si notas que empiezas a distraerte o a impacientarte. Sólo relájate y déjate llevar.

-Nota la velocidad de tu respiración. Toma conciencia del ritmo de tus respiraciones. Aumenta la profundidad de cada respiración. Sigue respirando. Observa los cambios sutiles que sucederán de forma automática.

Aún así, sigue siendo solo un observador, no trates de ajustar tu respiración de ninguna manera, solo deja que suceda por sí solo.

– Sigue concentrándote en tu respiración. Si no estás respirando por la nariz y la boca, este es el momento de ajustarlo. Deja que tus respiraciones sean más profundas, pero deja que tu mente permanezca en silencio.

– Solo observa cómo tomas el aire. Siéntelo llenando tus pulmones. Ahora aguanta la respiración por un segundo o dos, manteniéndolo en tus pulmones, luego espira, y luego espera uno o dos segundos antes de volver a inhalar. Sigue haciendo esto durante un minuto.

– Ahora vuelva a respirar naturalmente sin tratar de controlar tu respiración, vuelve a concentrarte en la sensación de cada respiración cuando entra y sale por la nariz. Concéntrate en esta sensación, nada más.

– Cuando nuestros pensamientos que no hacen otra cosa más que distraernos se callan, nuestra mente se vuelve inusualmente lúcida y clara.

Deberíamos permanecer en este estado de calma mental por un tiempo.

Experimenta este sentido de paz interior, satisfacción y relajación.

– Ahora, respira a la cuenta lenta de ocho, 1-2-3-4-5-6-7-8, retén la respiración a la cuenta lenta de ocho, 1-2-3-4-5-6- 7-8 y espira al conteo lento de ocho, 1-2-3-4-5-6-7-8. Al hacer esto, te darás un impulso de oxígeno y te llevarás a un estado aún más relajado.

-Ahora vuelve a respirar naturalmente sin tratar de controlar su respiración, vuelva a concentrarse en la sensación de cada respiración cuando entra y sale por la nariz. Concéntrate en esta sensación, nada más.

– Simplemente permanece en esta posición de observar tu respiración todo el tiempo que desees.

– Cuando desees salir del estado de meditación, mantén los ojos cerrados y simplemente siéntate en silencio durante dos o tres minutos, luego abre los ojos gradualmente y toma conciencia de lo que te rodea. Estírate y reanuda tu actividad.

Nota: a veces solo necesitas tomar un tiempo de descanso de 10 a 15 minutos, solo para despejar la cabeza del desorden y relajarse.

Así que utiliza esta técnica de meditación y déjate llevar, y deja que tu mente experimente algo de tranquilidad.

También podéis buscar alguna meditación guiada en YouTube, este es uno de mis vídeos favoritos. 

Además, hay muchas aplicaciones que os podéis descargar como Calm, que aunque esté en inglés tiene sonidos de lluvia y del mar, entre otros, para ayudar a que nos relajemos más todavía.

 

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Una chica realizando el viaje de su vida hacia una vida saludable y llena de bienestar.